La quinta escala de nuestro crucero fue la capital de Letonia, Riga, la ciudad más grande de las repúblicas bálticas. Riga se caracteriza por sus edificios Art Nouveau,y por eso su centro histórico fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.


En el paseo en bus desde el puerto hasta el centro de la ciudad no aprecias lo que realmente esta ciudad esconde, parece una ciudad ex soviética más, en su arquitectura, sus monumentos y sus colores grises.

Pero conforme nos alejamos del Daugava (río que desemboca en el Mar Báltico y que divide la actual Riga) sentimos como si se traspasáramos un pórtico nos lleva a un mundo lleno de color y formas. Y lo primero que encontramos es la Casa de las Cabezas Negras: donde puedes encontrar información turística sobre la ciudad.

En Riga encontramos edificios de distintas épocas, los castillos e iglesias del siglo XIII y XIV se mezclan con el art Nouveau, neoclásico y el soviético de forma exquisita y armónica.

Uno de los rincones que más me fascinó fue el enorme parque situado en lo que hoy es el entro de la ciudad, y que debe su origen al derrumbamiento de las murallas para ampliar los limites de la ciudad, no sabían que hacer con los escombros y arena y crearon una colina artificial, hoy es uno de los jardines más encantadores que he visto.

Riga es una ciudad para pasear, sus catedrales no te impresionaran y tal vez sus museos tampoco, pero te apetecerá sentarte en sus bancos para apreciar sus originales edificios, o en una terraza escondida al cobijo de sus “casitas de juguete”, eso si a precios muy europeos (aunque si te pides un café con leche te pondrán casi medio litro del mismo).


Un ejemplo de la arquitectura de las casas letonas en diferentes épocas



Me enamoré de esta casa: