(Félix Mas)

Encontré este libro en las estanterías de mis recuerdos, aún no se le había quitado el celofán que lo resguardaba del polvo, lo tomé en mis manos leí lentamente de que versaba y me enamoró su historia. La más personal de su autora, la que más le dolió escribir y una de las que más me han hecho sufrir y meditar, aprender y crecer.


Paula no es un libro común, Isabel Allende nos cuenta la agonía de su hija de 28 años, desde que cayó enferma de porfiria hasta que murió un año después y nos intercala todas las cartas que le escribe mientras esta en coma para que al despertar sepa que ha ocurrido mientras estaba ausente pero también la vida de su madre. Allende nos devela una biografía desde la madurez, es más una reflexión de si misma a modo de diario que un relato de hechos.


El golpe de estado en Chile, Salvador Allende como tío, hermano de un padre ausente, inexistente, un exilio, un escarceo amoroso, una educación estricta, unos abuelos estupendos, unos hijos puede que más maduros que su madre, una madre singular y unas historias que nacen de los espíritus, de los sueños y las vivencias, mezcladas como una sola esencia, formando un conjunto único que llega al corazón.


¿Qué a supuesto para mi este libro? Ha sido mi compañero de viaje durante meses, me gusta alargar los libros y que las historias se queden conmigo una temporada, y no quería que muriera Paula.


Meterse en la piel de esta madre, con su sufrimiento y su dolor, pasando por todas las etapas del duelo ha sido un reflejo de lo que puedo vivir un día y que tanto me aterra, no perder un hijo, que no lo tengo, si no una madre, y no habrá consuelo para mi eso ya lo sé, aunque su espíritu me acompañe siempre. No estoy preparada, no lo estaré y puede que no lo supere, pero Paula e Isabel me han dado una esperanza que guardo en mi corazón.


Ayer murió Paula, Isabel y yo la dejamos partir, ahora es un espíritu.