He experimentado unos acontecimientos en los últimos meses que me han hecho meditar y alarmarme. Y es que he visto que el respeto se ha perdido. Algo tan esencial para las relaciones humanas se está convirtiendo en una especie en extinción, debido a una plaga que afecta cada día a más personas, empezando por los jóvenes, pero también por los adultos que se supone que deben ser un reflejo para ellos.


Nadie cede su asiento en el bus, ni jóvenes, ni mediana edad, los conductores, te dejan tirados, te insultan, yo he visto por mis propios ojos, acciones por las que deberían ser denunciados. Y claro se sienten amenazados y dicen que les insultan, incluso han sufrido agresiones, y no digo que se las merezcan pero muchos se las ganan a pulso, porque no sabes nunca con quien te la juegas, y si es un pobre ciudadano que se calla pues vale todo, pero si le haces la jugada al matón del barrio, la chulería puede tener consecuencias. Con el agravante de que pagan siempre justos por pecadores.


Autobus durante las fiestas del Pilar (estos estaban calladitos).

Aunque ya lo decía Sócrates: Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros”


E Hipócrates: “Los jóvenes de hoy no parecen tener respeto alguno por el pasado ni esperanza alguna para el porvenir”


¿Es pues un problema generacional? Creo que en ciertos aspectos no lo es, y si estos pensadores opinaban así de sus jóvenes, que pensarían de nosotros?

La gente critica por criticar, por divertimiento, me considero una persona sociable y educada, pero llegar a un establecimiento público, una cafetería a la que vamos todos los días y que una agradable ancianita se ponga a criticar el carro de bebé que llevamos y la vergüenza que nos debería dar, pues no lo admito. Das un toque de atención para no llevar las cosas lejos, pero la ancianita sigue y sigue. Hasta que se cambia de sitio, porque debemos tener la peste, y está a punto de darle una patada a mi sobrino de 2 años, y ahí si que ya no puedo más, porque si toca a mi sobrino le estampo la silla en la cabeza, así sin más. Pero claro el mal educado eres tú, porque la pobre señora solo hablaba con su amiga, y tú acudes a un establecimiento público, en el que adoran a tu sobrino, y deberías ser objeto de chismes de viejas.

Y es que pagamos justos por pecadores, todos los jóvenes somos mal educados, y esa fama es difícil de limpiar cuando leemos cerca de aquí historias chulescas, quiero pensar que ficticias, sobre enseñar pectorales en el colegio, decirle sin remordimientos y con saña a una compañera que está gorda o insultar a profesores, y encima se regodea de sus hazañas y muchos la aplauden.

Estamos perdiendo el respeto y las formas, la sociedad está alarmada con tantas muertes de mujeres, hijos que matan a sus padres, peleas en los colegios, palizas a profesores. ¿Pero que se hace al respecto?

Un informe dice que estamos en la media de educación, ¿pero que clase de educación? Nuestros colegios cada día se parecen más a un instituto público norte-americano, y los padres en vez de recriminar el comportamiento de sus hijos en la escuela, amenazan a los profesores o directamente pasan.

Ya sé que me alejo de la tónica normal de mis artículos pero creo que es algo que tenía que plasmar, se supone que en estas fechas todos nos esforzamos por ser mejores, si tuviéramos en mente la palabra RESPETO estos días, seguro que algo cambiaría.