Llevo cien y una entradas en la coctelera y me gustaría celebrarlo con vosotros recordando uno de los primeros artículos que colgué en mi anterior casa, en femenino. Esa entrada se tituló “Que decepción he descubierto que no soy “progre”, y aunque ahora tengo otro concepto de este tema, (sin duda porque vivo actualmente una época más feliz y despreocupada) me gusta publicarlo tal y como lo concebí, con ilusión y con dudas de mi continuidad en esto de la blogosfera. Gracias a todos los que me leéis y seguís, sin duda sin vosotros no seguiría aquí.

Desde hacia ya un tiempo una idea atormentaba mi cabeza, quizás yo no era una persona tan avanzada y liberal como pensaba que era, o más bien como pensaba que debía ser. Y me he dado cuenta que soy mucho menos “progre” comparada con los demás, con los progres de verdad, los de toda la vida, esos que son realmente libres de las ataduras de la apariencia y del que dirán.

Hoy el progre es el que vive el día a día, el que hace lo que le apetece a cada instante: viste, habla, piensa, trabaja, quiere, odia como quiere y… bueno no sé si realmente quieren u odian, eso requiere mucho tiempo para los demás y ellos buscan lo inmediato, un usar y tirar.

No consideran que deban dar explicaciones ni por supuesto sus actos ocasionarles problemas, ¿tampoco se arrepienten nunca de lo hecho? Estoy de acuerdo en lo de que es mejor arrepentirte de lo que has hecho, y no, de lo que no has hecho pero querías hacer.

Pero su “doctrina” va más allá, no sólo no se arrepienten sino que lo olvidan y actúan como si nada hubiera ocurrido. ¿Son capaces también de actuar como si una persona no existiera, borrarla de su memoria? En una era en la que se lucha por el reciclaje, ¿las personas en cuanto a nuestros sentimientos utilizamos envases no retornables?

Hasta hace dos años no había sido consciente de este nuevo “movimiento”, pensaba que eran casos de los que denominada “jetas”, aislados y difíciles de encontrar.

Ahora rectifico y los que eran tachados de frescos u oportunistas son el modelo ideal a seguir en esta sociedad, hasta el punto de que los que no son así se ven aislados y calificados de carcas y retrógrados, como si quisieran privarles de unos derechos adquirido gracias al egoísmo y la supremacía del “yo”, y dudo sí a la hipocresía.

¿Acaso así uno es más feliz?, ¿Sufren los “progres”? Estoy llegando a pensar que sí, pero ¿dónde se aprehende a ser uno?, ¿Cómo puedo llegar a ser “progre”?, ¿Si no lo soy ahora llegaré a serlo alguna vez? No sé por qué pero después de tanto debatir creo que lo mejor es hacerse pasar por uno y unirse a la causa, quizás así encuentre la solución a tantos dilemas o por lo menos no me lo pregunte.


No me convertí en una progre, pero creo que los entiendo un poco más...