Hoy día trece es San Antonio de Padua, si le tengo un cariño especial a este santo, no es porque me haya traído novio claro está, aunque a una amiga si se lo concedió o eso dice ella, tal vez a mí no, aunque he de confesar que la última vez que fui no le pedí nada de eso. Si le tengo cariño es porque era el preferido de mi abuela.

Aquí en Zaragoza la Iglesia de San Antonio es una de las más famosas y queridas, el día del santo se venden rosquillas riquísimas cubiertas de azúcar glasé. Recuerdo cuando era pequeña, mi abuela me ponía un vestido, un lazo en la cabeza y nos subíamos a ver al Santo, la iglesia no está en el centro y recuerdo esos viajes de autobús como una odisea, y eso que estaba a unos 20 minutos de mi casa. Hacíamos fila para poder entrar, con todo el calor y cuando por fin entrábamos a la iglesia notábamos ese cambio de temperatura que me hacia sentir en el cielo. Cuando por fin subíamos por las escaleras y llegábamos al Santo mi abuela ponía su velita o echaba el dinero en la limosnera y lo besaba. Ese Santo me parecía inmenso, con unos pies enormes y me daba un poco de miedo ver a la gente abajo en los bancos, pero a la vez me parecía muy bonito todo, pensaba que Dios y San Antonio nos debían ver así desde el cielo.

A la salida mi abuela compraba las rosquillas, dos o tres paquetes y volvíamos felices a casa paseando por los jardines.

La última vez que estuve con mi abuela, creo que ella sabía que sería la última vez que iba a verlo, quiso entrar en la sacristía y me regaló un santo, recuerdo que le costó 500 pesetas, lo pagó con una moneda de esas tan monas doradas. Me lo quiso regalar creo que como recuerdo de esas tardes, de esas mini peregrinaciones nuestras. Por su puesto a la salida compramos rosquillas.

Mi abuela murió en hace cuatro años. Como no pude ir en junio a San Antonio porque tenía los exámenes finales de la carrera, fui un día de julio, pedí que mi abuela pudiera verme desde allí arriba tal como creía yo de pequeña que hacían los santos. No pudimos comprar rosquillas pero bajamos paseando por los jardines fue una tarde muy especial para mí y aún conservo la figurita del San Antonio y lo haré siempre, eso sí ya no la tengo castigada contra la pared.

Algunos recordaréis este artículo de mi antiguo blog, hoy he querido recuperarlo, en recuerdo de mi yaya, que estoy segura que estará feliz por mí.

Escolanía de San Antonio (Cantando en la Sala Mozart del auditorio de Zaragoza) - Vois sur ton chemin (de Los Chicos del Coro).