Hola, este fin de semana ha sido muy cinematográfico, el viernes quedé con una amiga que hacia bastante que no veía, quedamos para cenar algo e ir al cine, fuimos a ver Bobby, la cual me gustó, es una mirada nostálgica a finales de los años 60, nos cuenta la historia de los empleados y clientes del hotel Ambassador de Los Angeles, el día en que mataron a Robert Kennedy, en las cocinas de ese hotel, y nos hace una reflexión acerca del fin de la inocencia y del sueño americano. La gente estaba ya harta de la Guerra del Vietnam, la comunidad afro americana hervía con el asesinato de Martin Luther King apenas unos días antes, y el asesinato de Bob Kennedy, desilusionó a muchos y conmocionó a todos.

El sábado, fui a ver Una noche en el museo, película ligera pero que da mas de lo que promete, es divertida y amena, y los peques se lo pasan en grande, además merece la pena ver a dos grandes glorias, el infravalorado Dick Van Dyke y el gran Mickey Rooney, que una creía en estado vegetativo. Después quedé con las amigas, nos tómanos algo y acudimos al bar de siempre pues tenían mucha curiosidad en ver al argentino parecido a Viggo, al que me hicieron presentárselo a cada una con besos incluidos mientras que el farmacéutico aparecía en el bar con su ya habitual mirada de: “has matado a mi perro”.

El domingo después de pasarme la mañana durmiendo y apalancarme por la tarde en el sofá viendo una película de Maurice Chevalier para la Disney, Los hijos de el Capitán Grant”, volví al cine, si otra vez, si pudiera iría todos los días, está vez fuimos a ver Banderas de nuestros padres.

Que estaba deseando verla y sin duda esos deseos jugaron en contra de la película, puesto que a pesar de ser buena película falla, y creo que lo hace en su reparto principal,como ya me lo advirtió Loislane (Ryan Phillippe, Jesse Bradford, Adam Beach), esos tres soldados, que izaron la bandera y que fueron los únicos de los que lo hicieron que sobrevivieron. Las escenas de guerra son buenas y la película es interesante, pero cuando salimos de allí, los actores no están a la altura, no hacen interesante la trama y consiguen que pierdas el hilo que unido a tantos cortes, y flash backs marean al espectador, que no es que se pierda si no que se aburre. En cambio en las secuencias de guerra destacan Jamie Bell (alias Billy elliot),el siempre fabuloso Barry Pepper y un Paul Walker que a pesar de lo guapo que es, se come en pantalla al soso de Ryan Phillippe y al que se ponga, (si este chico bien dirigido puede llegar a ser mucho mas que una cara bonita). Espero que Cartas desde Iwo Jima, me quite este sabor agridulce.


Este es Paul Walker.

Espero que paséis todos buena semana!!

Besos